hace 2h
Durante mucho tiempo, la osteoporosis me hizo sentir que tenía que achicar mi vida para estar segura. Dejé el jardín, dejé las caminatas, y vivía preocupada por las fracturas. Me la pasaba sentada con miedo a moverme. Mi hija me dijo Mamá te estás apagando. Eso me pegó más fuerte que cualquier densitometría. Ella encontró Vidalia para mí. Las primeras semanas, nada. Al cuarto mes ya estaba de vuelta en el jardín. De rodillas. Escarbando. No es un milagro, pero dejé de vivir con miedo. Eso vale todo.










